sábado, 13 de mayo de 2023

Triunfo Arciniegas / La fábula del lobo y la oveja



Triunfo Arciniegas
LA FÁBULA DEL LOBO Y LA OVEJA

¿Usted, ovejita, le cree al lobo? ¿Usted acostumbra creer en las promesas de los lobos en campaña? Usted es otra oveja del montón si cree que el lobo cumplirá algún día la promesa de volverse vegetariano. Me pregunto cuántas veces ha sido trasquilada, ovejita, y todavía no aprende.

Mientras el lobo y sus secuaces viven sabroso en los palacios, entre almohadones de plumas y fiestas suntuosas, devorando platos que usted sólo conoce por las revistas de vanidades y bebiendo vinos cuyo nombre ni siquiera sabe pronunciar, usted se muere de hambre y de frío, ovejita.

Mientras los elegidos disponen de helicópteros -amarrados como burros en el patio- para contemplar las nubes y viajes gratuitos a todas las partes del mundo, las promesas flotan como globos sin dueño en un país de alfileres y tarde o temprano explotan en su propia cara.

MORALEJA: Diga lo que diga, el lobo siempre se come a la oveja.


10 de mayo de 2023



domingo, 30 de abril de 2023

Triunfo Arciniegas / Hombres recién nacidos

 



Triunfo Arciniegas
HOMBRES RECIÉN NACIDOS

Las guerras, los odios y las envidias provocaron una espantosa escasez de maridos. Las mujeres derramaban sus más amargas lágrimas en los ríos del atardecer. La verdad, no se encontraba un hombre ni para un remedio. De vez en cuando aparecían algunos justamente en las orillas de los ríos, no en el agua sino en la tierra todavía húmeda. Las mujeres escarbaban con sus manos, desnudas, y si había suerte, corrían con el hombre a las espaldas y en casa lo limpiaban con la lengua y el alma pendiente de un hilo. Así, poco a poco, como recién nacidos, los hombres volvían a la hoguera de unos muslos abiertos, al divino temblor de unos pechos, a la embriaguez de unos largos e infinitos cabellos. Así, tan dulcemente, volvían al animal sediento de la vida.

Bogotá, 26 de abril de 2023

martes, 11 de abril de 2023

Triunfo Arciniegas / Breve tratado de la ausencia

 

Ilustración de Yuval Robichek

Triunfo Arciniegas
BREVE TRATADO 
DE LA AUSENCIA
Ya casi no quedan rastros. He borrado sus frases de amor de las paredes, he recogido una blusa manchada, una falda rota, un arete huérfano. He lavado las sábanas tres veces y he roto algunas fotografías. Nada he podido hacer con el aire perfumado, ciertos atardeceres y los sueños traicioneros. Los pájaros todavía viven felices en el árbol del patio. Se duermen temprano y madrugan con su alboroto intenso y desconsiderado, como si aquí no hubiera pasado nada. Barro todos los días y la casa se ve bastante limpia, casi impecable, pero el corazón sigue sucio de pena. Las lágrimas que escondo debajo de la alfombra crujen como hojas secas. A las visitas les divierte el ruido. Pasan una y otra vez sobre la alfombra. Saltan como niños hasta que caen muertos de risa.

3 de abril de 2023




miércoles, 15 de marzo de 2023

Angel Olgoso / Cuenta atrás


Angel Olgoso
CUENTA ATRÁS

Siete decenios. Seis trabajos. Cinco infidelidades. Cuatro operaciones. Tres hijos. Dos latidos. Un suspiro.



domingo, 12 de marzo de 2023

Ángel Olgoso / El misántropo

 



Ángel Olgoso
EL MISÁNTROPO

Don Celso Filgueira convocaba la antipatía de todos los vecinos de Ribadeo. Confundían su pereza verbal con arrogancia y la justa cordialidad con desprecio. Recelaban de su negativa a copas y cafés y de su timidez bronca que no se paraba en hipocresías. El malentendido es la ley de gravitación de los solitarios. Cuando don Celso murió, todos consideraron para sí a aquel sujeto insociable una especie de lobezno muerto y bien muerto, pero don Celso Filgueira fue enterrado inadvertidamente con vida. Él, que anticipó esta contingencia (la soledad regala a manos llenas tiempo y temas), hizo instalar en su féretro un sistema patentado por el ingeniero Avendaño, de Monforte. Así pues, al despertar, oprimió en seguida el interruptor que levantó en la superficie un disco portador del número de enterramiento, encendió la lámpara de señalización y conectó la sirena de alarma. Era la mañana después de san Wenceslao, llovía y el soplo del orvallo apenas dejaba escuchar la llamada de auxilio. Mientras don Celso se removía como loco en la oscuridad, devorado ya por los gusanos del miedo, los vecinos iban acudiendo al camposanto atraídos por aquellos extraños e incansables bocinazos. Bastó que supieran de qué tumba provenían para que se dieran media vuelta. Y subiéndose unos las solapas y sacudiéndose otros las pellas de barro en los retamales, todos se alejaron.



miércoles, 8 de marzo de 2023

Julio Cortázar / Diario a diario

martes, 14 de febrero de 2023

Triunfo Arciniegas / Moneda




Triunfo Arciniegas
LA MONEDA

Lucy durmió como una niña recién nacida. Impulsada por el viento, atravesó un campo de girasoles. Despertó con una moneda en la mano. Aún era de noche. Sintió que alguien había entrado al jardín. Alguien que olía a gardenias. Lucy apretó la moneda contra el pecho. Se levantó sin miedo y se acercó a la ventana. Un gato negro la miró con sus ojos encendidos. “Ven”, dijo Lucy, y contempló fascinada las orejas desiguales. El gato se lamió una pata y desapareció.

"El vampiro de las gardenias"
Querida Lucy



jueves, 12 de enero de 2023

Ana Sofía Posada Vélez / El monstruo que no habitaba debajo de mi cama



Ana Sofía Posada Vélez
EL MONSTRUO QUE 
NO HABITABA DEBAJO DE MI CAMA

El monstruo que yo veía todas las noches no se escondía debajo de mi cama ni el clóset. Su intención no era asustarme ni hacerme daño; él solamente quería pasar un rato conmigo. Y, por esto, entraba en mi cuarto. Era de madrugada en El Bolo y, como todas las noches, me había despertado aquel terrible sonido, aquel que me atormentaba desde que era pequeña y que solo me hacía recordar horribles momentos. El tintineo de las llaves y el sonido de la puerta me hicieron saber que la historia volvía a empezar; mi padre ya estaba en casa.



lunes, 9 de enero de 2023

Lisdey Nataly Jácome Sánchez / El diablo es puerco

Girl with Cat
Balthus

Lisdey Nataly Jácome Sánchez
EL DIABLO ES PUERCO

Desde pequeña me enseñaron que el placer como un timbre que, apenas lo tocas invoca al diablo. Por eso, cuando mis dedos correteaban por mi cuerpo sentía la llegada inevitable del demonio, esa oscura pesadez que trae el miedo. Nunca me enseñaron que, a veces, es el diablo quien viene a tocar el timbre, tiene los ojos azules, las uñas largas y le gustan las tardes. Algunos lo llaman diablo, yo lo llamo León, mi mamá lo llama tío.


martes, 22 de noviembre de 2022

Pía Barros / Otra clase de asesinatos

 



Pía Barros
OTRA CLASE DE ASESINATOS
(A Farha y Samuraya)

Si le raspan la piel verán cómo el tatuaje de tu nombre corre en todos los sentidos por su sangre desbocada.

viernes, 18 de noviembre de 2022

Samanta Schweblin / Galina

 



Samanta Schweblin
GALINA

Una vez al mes, Galina limpia mi casa. Como no tenemos una lengua en común, me da un abrazo al llegar y me da otro al irse. Una vez le hice un paquetito con dos alfajores y un mes después, en agradecimiento, me trajo golosinas ucranianas. Antes de despedirnos señalamos en mi calendario cuándo volvemos a vernos, y una vez que estaba enferma, su hermana Svetlana viajó de Kiev a Berlín para reemplazarla en su trabajo durante todo el mes.

Ayer, cuando le abrí la puerta, estaba llorando. La abracé, como ella misma me enseñó a hacer cada vez que nos saludamos, pero sus brazos no se movieron. Le hice un té con las dos cucharaditas de azúcar que sé que le gustan, le di el tazón caliente pero lo rechazó. Intentando calmarla le hablé en inglés, en alemán y en español, hasta que entendí que, si no me callaba, yo también iba a ponerme a llorar. Llevé a Galina hasta el living y corrí una silla para indicarle que se sentara. Entonces levantó las manos alarmada, casi asustada. Dio un paso hacia atrás para dejar bien claro que de ninguna manera iba a sentarse. ¡Arbeit! Gritó. ¡Nur Arbeit!* Sacó el teléfono de su pantalón y me mostró una foto de su nieta. Ucrania, dijo, Ucrania, y, sin dejar de llorar, se arremangó la camisa y se fue para la cocina. (*“¡Trabajo! ¡Solo trabajo!” en alemán)».





lunes, 7 de noviembre de 2022

Triunfo Arciniegas / Caballo




Triunfo Arciniegas
CABALLO

Había una vez un hombre que parecía un caballo. Hasta los niños, que le arrojaban piedrecitas o aviones de papel, relinchaban al verlo. De día, desplumaba a los hombres en el billar. Luego se perdía con una o dos mujeres. Cabalgaban en el corazón de la noche.

Bogotá, 29 de junio de 2022




viernes, 4 de noviembre de 2022

Triunfo Arciniegas / Temporada


Triunfo Arciniegas
TEMPORADA

Había promoción de dos por uno en el cementerio. Uno sólo tenía que encontrar quién lo acompañara a estirar la pata antes de que se agotaran las existencias o el plazo, y el terrenito salía baratísimo, más ahora que morirse valía un ojo de la cara. Tuertos al más allá, pregonaban los graciosos .

Y ese era precisamente el problema. Por más jodida que fuese la vida, la gente quería joderse otro ratico. Eso de que nos entierren juntos en una misma tumba no era sino falsedad. "Para morir nacimos", cantaban en las cantinas, abrazados, mientras les duraba la borrachera.

Había unos que hasta pensaban que nunca se iban a morir. Acumulaban con descaro, acaparaban todas las oportunidades y se morían de envidia si algo se les escapaba. La mayoría pensaba que nunca se iba a morir. No precisamente por maldad, pero incluso antes que las ratas, abandonaban el barco sin mirar atrás.

Pero otros, en cambio, arrastraban su alma sucia y melancólica, como un trapo mojado y pestilente, y querían aprovechar esta primera y última oportunidad. Si bien encontraban con quién, no había con qué, pues dos desgracias no suman una bendición.

El fin, se acabó el plazo y quedaron existencias sin aprovechar. Los directivos del cementerio, ignorantes y soberbios, concluyeron que la gente simple y llanamente no se dejaba ayudar.


3 de noviembre de 2022


viernes, 16 de septiembre de 2022

Jhumpa Lahiri / En primavera

Ilustración de Pierre Mornet

Jhumpa Lahiri
EN PRIMAVERA

En primavera sufro; la estación no me estimula, la encuentro agotadora. La nueva luz me aturde, la naturaleza fulminante me hace sufrir, el aire cargado de polen me irrita los ojos. Todas las mañanas necesito una pastilla para mitigar las alergias, pero me da somnolencia. Me entra modorra, no hay modo de concentrarme, y a la hora del almuerzo solo tengo ganas de irme a la cama. De día sudo y por la noche me muero de frío. No existen zapatos adecuados para esta época caprichosa del año.

Todas las huellas amargas de mi vida están relacionadas con la primavera. Todos los golpes duros. Por eso me acongojan el verde intenso de los árboles, los primeros melocotones en el mercado, las faldas acampanadas y ligeras que llevan las mujeres de mi barrio. Estas cosas me remiten a pérdidas, traiciones, decepciones. Me molesta despertarme y sentirme empujada inevitablemente hacia delante. Pero hoy es sábado y no tengo que salir. Qué gozada despertar y no levantarse.