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miércoles, 10 de febrero de 2021

Colección del cuento corto colombiano


Gustavo Guillermo Zamudio / Harold Kremer
COLECCIÓN 
DEL CUENTO CORTO COLOMBIANO

Se trata de la tercera antología del cuento corto colombiano publicada por la Universidad del Valle.

Índice de autores: Adalberto Agudelo Duque, Amparo Agudelo de Arango, Marco Tulio Aguilera Garramuño, José Rafael Aguirre Sepúlveda, Rubén Darío Álvarez, Saúl Álvarez Lara, Alejandro Alzate Méndez, Gabriel Jaime Alzate Ochoa, Hugo Hernán Aparicio Reyes, Pedro Juan Aparicio, Gustavo Arango, Pedro Walther Ararat Cortés, Luis Mario Araújo Becerra, Jotamario Arbeláez, Triunfo Arciniegas, Luis Felipe Ardila Rojas, César Jair Ariza Rojas, Pedro Badrán Padauí, Dora Isabel Berdugo Iriarte, Bibiana Bernal, John Better, Betuel Bonilla Rojas, Camila Bordamalo García, Juan Carlos Botero, Paul Brito, Nicolás Buenaventura Vidal, Roberto Burgos Cantor, Andrés Felipe Burgos Vallejo, Guillermo Bustamante Zamudio, Rómulo Bustos Aguirre, Jorge Cadavid, Andrés Caicedo, Cecilia Caicedo Jurado, Fernando Calero de la Pava, José Cardona López, José Ancízar Castaño Pérez, Carlos José Castillo, Jacqueline Castro, Juan Carlos Céspedes Acosta, Pedro Chang Barrero, Hoover Delgado, Cultura Desana, Lucía Donadío, Esteban Dublín, Jaime Echeverri, Julián A. Enriquez, Leonardo Ariel Escobar Barrios, Octavio Escobar Giraldo, Rafael Escobar De Andreis, Jonathan Alexander España Eraso, Germán Espinosa, Alberto Esquivel, Pedro Arturo Estrada Z., Luis Fayad, Henry Ficher, Jorge Franco Ramos, Jorge Eliécer Gaitán, Sergio Eduardo Gama Torres, Eduardo García Aguilar, Gabriel García Márquez, Jaime Ismael García Saucedo, Maribel García Morales, Rafael Garcia Zuluaga, Omar Alberto Garzón Chirivi, Diego Gil Parra, León Dario Gil Ramirez, Claudia lvonne Giraldo, José Eddier Gómez, Oswaldo Granda Paz, Isar Hasim Otazo, Fernando Herrera Gómez, Marcos Fabián Herrera Muñoz, Carlos Julio de la Hoz Collazos, Cultura Ijka, José Ignacio Izquierdo, Darío Jaramillo Agudelo, José Raúl Jaramillo Restrepo, Sebastián Jiménez Valencia, John Jairo Junieles, Fabio Jurado Valencia, Harold Kremer, Sergio Laignelet, Gustavo Laverde Sánchez, Jaime Lopera Gutiérrez, Fredy Yezzed López B., Andrés Rodolfo López Rodríguez, Orlando López Valencia, Víctor López Rache, Luis Fernando Macías, Gonzalo Márquez Cristo, José Martínez Sánchez, Enrique Medina Flórez, Guillermo J. Mejía, Manuel Mejía Vallejo, Orlando Mejía Rivera, Víctor Meneo Haeckermann, Mario Mendoza, Plinio Apuleyo Mendoza García, Juan Fernando Merino, Liliana Montes Barahona, Roberto Montes Mathieu, Pablo José Montoya Campuzano, Gustavo Moreno Montalvo, Juan Carlos Moyano, Álvaro Mutis, Andrés Fernando Nanclares Arango, Javier Navarro, Jairo Aníbal Niño, Omar Ortiz Forero, Alfonso Osario Carvajal, Gabriel Ernesto Osario Ariza, Nelson Osario Marín, Manuel Ospina Acosta, William Ospina, Germán A. Ossa E, Sandra Patricia Palacios, Carlos Orlando Pardo Rodríguez, Jaime Paredes Pardo, Felipe Paris, Rodrigo Parra Sandoval, Carlos Patiño Millán, Julio César Pérez Méndez, José Libardo Porras Vallejo, Eduardo Posada Hurtado, Amalia Lucía Posso Figueroa, Herbert Hernando Potes, Gustavo Quesada Vanegas, Carlos Arturo Ramirez Gómez, Clinton Ramirez C., Álvaro Ramos Quesedo, Gloria Rendón, Ángela Adriana Rengifo Correa, Nicanor Restrepo Santamaria, Mario Enrique Rey Perico, Carlos Flaminio Rivera Castellanos, Martha Cecilia Rivera, Juan Manuel Roca, Fernando Rodríguez, Johann Rodríguez Bravo, Luz Marina Rodríguez Romero, Roberto Rodríguez, Celso Román, Armando Romero, Fernando Romero Loaiza, VJ Romero, Evelio Rosero, Roberto Rubiano Vargas, Carolina Rueda, Harold Ruiz Paz, María Paz Ruiz Gil, Sneider Saavedra Rey, David Sánchez Juliao, Umberto Senegal, Eduardo Serrano Orejuela, Enrique Serrano, Lya Damaris Sierra González, Pablo John Silva y Martha Fajardo V., Carmen Cecilia Suárez, Nicolás Suescún, Javier Tafur González, Guido Leonardo Tamayo Sánchez, Gustavo Tatis Guerra, Lucy Fabiola Tello, Antonio Ungar, Hernando Urrutia Vásquez, Libardo Vargas Celemín, Guillermo Velásquez Forero, Jaime Alberto Vélez González, Rubén Vélez, Luis Vidales, Rodolfo Villa Valencia, Lucas Villegas M., Luis Bernardo Yepes Osorio, Jorge Zalamea, Flóbert Zapata Arias, Óscar Zapata Gutiérrez, José Zuleta Ortiz, Aymer Waldir Zuluaga Miranda, Henry Zuluaga.

Tercera antología del Cuento corto colombiano. Compiladores: Guillermo Bustamante Zamudio y Harold Kremer. Editorial Universidad del Valle. Colección Artes y Humanidades. Colección del Cuento corto colombiano. Cali, Colombia, 2016.


viernes, 26 de junio de 2015

Harold Kremer / El leopardo



Harold Kremer
BIOGRAFÍA
El leopardo

Parado en la ventana, tras la cortina, observaba jugar a Pedro, Camilo y Fercho. Los miraba escondido porque se burlaban de mí. “Eres un mariquita”, decían. Con el tiempo supe que no los necesitaba. Tenía conmigo al leopardo. Dormía a mi lado y cuando mamá entraba al cuarto decía que olía a porquería. Mi leopardo desaparecía y volvía en las noches. Lo alimentaba con pollos y carne que robaba del refrigerador. Papá empezó a quejarse por la desaparición de la comida pero mi leopardo crecía y necesitaba alimentarse. Mamá no volvió a surtir la nevera y una noche apenas pude darle papas y tomates. El leopardo se ponía de mal humor y no me dejaba dormir. “Anoche escuché ruidos en tu cuarto”, dijo un día papá acariciando mi cabeza. Desde mis ojos el leopardo lo miraba. “De ahora en adelante vamos a comer en la calle, jovencito”, dijo oliéndose la mano. “Y lávate bien la cabeza”.

El leopardo llevaba dos días sin comer y se paseaba por mi cuarto como si estuviera enjaulado. Quise hacer mis tareas y encontré la gorra que le había robado a Pedro. Se la acerqué, la olió y me miró. Le abrí la ventana y salió.

Así fueron desapareciendo mis amigos. La policía cree que el asesino es un hombre comeniños. Cuando se enteren de todo y vengan a mi cuarto cerraré los ojos y dejaré que los ataque.



jueves, 18 de junio de 2015

Harold Kremer / La casa

Pájaro mecánico
Jim y Tori
Harold Kremer
BIOGRAFÍA
La casa


—Otra vez aquí —dijo la abuela—. Ven.

Cada vez que soñaba la abuela me llevaba por la casa, señalaba las puertas de los cuartos y decía:

—Aquí vive tu bisabuelo, aquí tu hermano José, aquí Salvico, aquí... Y así, en cada sueño, la casa crecía con los cuartos de mis antepasados.

Alguna vez pregunté por uno de los nombres y la abuela me dijo:

—Es el bisabuelo de tu abuelo.

Esta noche recorrimos la casa entera, repasamos los nombres y llegamos a un cuarto nuevo. Miré a la abuela. Me dijo:

—Este es tu cuarto.


lunes, 15 de junio de 2015

Harold Kremer / La huida

Let's Carry the Flowers,1998
Yayoi Kusama

Harold Kremer
BIOGRAFÍA
La huida

Leonelia Arana se sentó en uno de los asientos del corredor que daba al patio.

Eran las cinco de la mañana y ya era hora de que prendiera el carbón para preparar las arepas, pero siguió sentada mirando sobre el palo de mango la llegada del amanecer. Tampoco preparó el chocolate. Cuando su marido y sus hijos despertaron les dijo que estaba enferma y que comieran cualquier cosa en la calle. Y siguió mirando el palo de mango. Le preguntaron que sucedía y no contestó. Le ofrecieron una aspirina y no la aceptó. A las siete, cansados de preguntarle, se marcharon al trabajo.

Sólo cuando estuvo segura de que partieron Leonelia se levantó, se vistió, hizo una pequeña maleta, cerró la casa, tiró la llave a la basura y fue a la estación.

Allí se subió al primer tren que pasó y nunca más volvieron a saber de ella.



jueves, 11 de junio de 2015

Harold Kremer / Mutación




Harold Kremer
BIOGRAFÍA
MUTACIÓN

Yo no quería venir a pedirle que se callara. Desde mi habitación alcancé a oír sus gritos y golpes y me dije que estaba en todo su derecho. A veces suceden cosas como éstas. A lo mejor usted ha tenido un sueño de aquellos de los que nunca queremos despertar, ya que al hacerlo encontramos otra vez la melancólica realidad en nuestra habitación. Nos atrevimos a entrar porque los gritos parecían por fuera de lo normal. Ha sido difícil romper la cerradura y luego invadir su habitación, pero cuando vimos el desorden tuvimos el suficiente coraje para entrar. Le repito: está en su derecho y nadie puede impedirle que grite. Usted, estoy casi seguro, cree que no puede dejar escapar de sus manos aquella imagen tan bella y placentera que acaba de soñar, pero desafortunadamente su sueño ha culminado y nosotros, algunos sin afeitar, somos la realidad junto con su pierna amputada. Su muleta está a un paso de usted, al lado de la cama.


lunes, 8 de junio de 2015

Harold Kremer / Mediodía



Harold Kremer
BIOGRAFÍA
MEDIODÍA

La isla a mediodía es insoportable. El calor y la humedad de la celda calan los huesos. Todos los habitantes estamos en un sopor que dura hasta las tres de la tarde cuando ha descendido un poco el sol. Esa es la hora escogida por el alcaide para las ejecuciones. Desde mi ventana alcanzo a divisar parte del camino que recorren los condenados. Generalmente son dos los que avanzan, custodiados por diez guardianes. Aquí nadie se preocupa por eso y hasta los mismos condenados parece que facilitan la labor de los verdugos. Algunos dicen que son criminales peligrosos con más de cinco muertos encima. Llegan hasta los acantilados y allí los fusilan. Luego los tiran al mar para cebar los tiburones que rodean la isla. Cuando los guardianes regresan me siento nuevamente a escribir. Sé que algún día vendrán a llevarme a pasear y que desde mi ventana me veré en dirección a los acantilados de la muerte y que otro recluso forjará la ilusión de que soy un criminal peligroso con más de cinco muertos encima.






sábado, 15 de noviembre de 2014

Harold Kremer / Espejo


Harold Kremer
BIOGRAFÍA
ESPEJO

Cuando usted sale de su casa obsesionado con la idea de comprarse un espejo, se puede decir que ha dado por vez primera un gran paso en su vida. Pero si a más de dicha decisión descubre que no desea un espejo cualquiera sino uno especial que se adapte a su temperamento, a su carácter y a su figura, se podría decir que usted sabe lo que quiere de la vida. Y si después de recorrer toda la ciudad, de pronto se descubre en un viejo barrio judío discutiendo el precio de un insignificante y carcomido espejo, usted pensará que la vida y el destino han sido pródigos al brindarle esa oportunidad. Y si al llegar a su casa con el espejo se va directamente al baño, lo cuelga, lo cuadra y luego se mira durante un largo instante en él, tratando de encontrar su imagen que no aparece por ningún lado, usted tendrá que aceptar la realidad de su muerte.


jueves, 13 de noviembre de 2014

Harold Kremer / Los confusos



Harold Kremer
BIOGRAFÍA
Los confusos

El monarca de aquel país, para perpetuarse en el poder, se propuso crear una escuela de la confusión.

—De ahora en adelante —explicó a sus ministros— vamos a cambiar el significado de las palabras. A la noche la llamaremos guayaba, a la golondrina la llamaremos mar, al toro lo llamaremos piedra, al rey lo llamaremos gafas y así hasta completar un nuevo idioma.

Los ministros se pusieron a trabajar y crearon, al cabo del tiempo, un diccionario nuevo.

Todos los niños fueron obligados a prepararse en la nueva escuela.

Cuando estuvo lista la primera generación el rey construyó una nueva ciudad y envío allí a hombres y mujeres.

Con el tiempo, las siguientes generaciones confusas declararon la guerra. Sus ejércitos se tomaron la ciudad, entraron a palacio y pusieron pres o al rey. El jefe dijo:

—Gafas, por principio te basamos en el plato torcido. ¡Te disfrazamos el ajedrez por tus colas del caucho!

Al escuchar a su jefe, los hombres confusos llevaron al rey a la plaza y lo decapitaron.


martes, 11 de noviembre de 2014

Harold Kremer / Binoculares

Mujer, pájaro y estrella
Joan Miró

Harold Kremer
BIOGRAFÍA
BINOCULARES

Desde que doña Mélida se declaró a sí misma impedida, los binoculares cumplieron en su vida una función de complemento, de agregarle algo a su pobre existencia de mujer anclada en el balcón de la casa.

Desde allí vio a su yerno andar en amores con la Claudia del consultorio odontológico, y así se lo hizo saber a su hija.

Desde allí vio el asalto al Banco Ganadero cometido por cuatro hombres, luego detenidos por la policía.

Y vio a don Martín en la sala de masajes Dulce piel con la sinvergüenza de la Lola, cosa que le costó el matrimonio.

Y también avisó a la policía cuando varios forasteros en el pueblo se movían por la plaza en actitud sospechosa y al ser detenidos se descubrió que eran los que extorsionaban al comerciante don Tito.

Era tan popular doña Mélida que muchos la saludaban, desde la distancia, levantando la mano o sonriendo para que ella los viera.

Entonces el alcalde y la policía decidieron exaltarla como Ciudadana Ejemplar, y cuando llegaron a su casa para entregarle el pergamino, doña Mélida recién bañada y arreglada con su mejor vestido para la ceremonia oficial, vio la bala que se introdujo por los binoculares, atravesó su ojo derecho, salió por la parte de atrás de la cabeza y se incrustó en la pared de bahareque recién pintada para la ocasión.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Harold Kremer / Conejitos

Ilustración de Yosuke Ueno
Harold Kremer
BIOGRAFÍA
Conejitos

¿Y no era normal que doña María, después de la muerte de su esposo, se consiguiera una mascota y que con su temperamento soñador eligiera una pareja de conejitos? ¿Y no era normal que con su espíritu libertario los dejara correr por la casa y que los conejitos, como lo manda natura, se reprodujeran? ¿Y no era normal que al cabo de dos años la casa estuviera invadida de conejitos y que los vecinos, tan pobres como ella, decidieran cazarlos para suplir la falta de proteínas? ¿Y no era normal, señor juez, que tras la invasión nocturna del señor Julián Jiménez, doña María disparara sin intención de matar con la escopeta que heredó de su marido y se produjera el lamentable accidente que le voló la cabeza?


viernes, 7 de noviembre de 2014

Harold Kremer / Cambie de vida

Ilustración de Carrie Vielle

Harold Kremer
BIOGRAFÍA
Cambie su vida

Entra a la casa, prende la luz e inmediatamente aplausos sonoros retumban en la sala. Esa no es su sala, no son sus muebles y hay gente extraña, pero el animador le dice, No está equivocado, esta es su casa querido amigo y está participando en el exitoso programa Cambie su vida, y... ¡sigue el concurso! El coordinador prende la luz de Aplausos y suenan los aplausos. Hay un corte para comerciales y aparecen tres maquilladores y el coordinador que lo lleva a un sillón y le pregunta, Conoce las reglas del concurso, y sin esperar la respuesta se marcha, y las maquilladoras le echan polvos en la cara, le arreglan la camisa, la corbata, le echan un líquido con aerosol en el pelo, lo peinan, le dicen cómo sentarse mientras se oye la voz del coordinador diciendo, Silencio, 5, 4, 3..., y prende la luz de Aplausos, y aplausos, y la cámara en un plano medio muestra al animador hablando, señalando los premios y anunciando nuevas sorpresas. ¡Y entran las mujeres!, grita señalando con la mano, y aparecen tres mujeres con vestidos ceñidos de colores amarillo, azul y rojo, y se prende el anuncio de Aplausos, y suenan los aplausos, y el animador dice con voz grave y bien vocalizada, Primera pregunta, cambiaría a su mujer por una nueva, tiene treinta segundos para responder. El hombre las observa, mira al presentador, al técnico de cámaras, al público que empieza a gritar, sí, sí, sí, y dice, Sí, y aplausos sin necesidad esta vez de prender el anuncio. Muy bien, dice el presentador, recuerde que si coinciden en dos respuestas son ganadores del premio mayor. Y vamos a la segunda, Cuál mujer escogería usted, y el público susurra, pero el presentador y el coordinador piden silencio y el hombre cierra los ojos y grita emocionado, Amarillo, y la mujer da un paso adelante y el anuncio de Aplausos se prende, y resuenan los aplausos. Tiene buen gusto, picarón, dice el presentador haciendo girar a la mujer para que la cámara la registre, Medidas perfectas, dice mientras suena la música del programa y se anuncian comerciales. El coordinador dice, Dos minutos, y entran las maquilladoras a secarle el sudor, echarle más polvos y peinarlo con un cepillo que le aplasta el rebelde mechón que tiende a caerle sobre la frente. Suena la música otra vez y el animador dice, Tercera pregunta, viviría con la señorita del vestido amarillo. El público calla, todos lo miran, la mujer sonríe, el hombre se rasca el mentón, mira al público, se agarra de los brazos del sillón y dice, Sí, y aplausos que se confunden con la música del programa. Muy bien, dice el presentador, miremos por vía satelital las respuestas de Myriam, su esposa. Se prende el monitor gigante y aparece la mujer en otro estudio. Al fondo se observa a tres caballeros vestidos de amarillo, azul y rojo. El otro animador repite las preguntas y, La primera respuesta es... No. No se preocupe, dice el presentador de este lado, todavía quedan dos respuestas, La segunda es... No, dice el presentador desde el monitor. El público de este lado protesta y el presentador recuerda que hay premios de consolación, y la tercera respuesta es... No. Es una lástima, dice el presentador, pero aquí tenemos una bella canasta con productos de nuestro patrocinador. Se prende el anuncio de Aplausos, y suenan los aplausos mientras el hombre sonríe al lado del presentador, quién anuncia premios acumulados para el próximo programa. Se apagan las luces, el público sale y los obreros desmontan el estudio.

El hombre se sienta agotado y deja a un lado la canasta. Tocan a la puerta, abre y Myriam lo saluda, sonriendo. Entra con otra canasta similar, observa la de su esposo y exclama, Son dos, las lleva hasta la mesa del comedor, les quita el papelillo y empieza a acomodar en el ceibó los enlatados, cremas, champúes, frutas y dos paquetes de pañales desechables.


viernes, 1 de abril de 2011

Harold Kremer / El combate

Fotografía de Karina Marandjian

Harold Kremer
BIOGRAFÍA
EL COMBATE

Fue en la guerra de los Mil Días. Raúl Sánchez, con una bala en el estómago, caminó durante tres días y tres noches. Se arrastró por montes y selvas hasta llegar a Buga. Entró a su casa, besó a su madre, a sus hermanas y se desmayó. A los dos días despertó. Vio a sus compañeros de guerra y preguntó por su madre y sus hermanas. Nadie le respondió. Preguntó por qué estaba allí en el campo de batalla. Le respondieron la verdad: iba a morir. Le dieron un calmante y volvió a dormir. Al despertar se encontró en su casa. Preguntó por sus compañeros. “Cuando ibas a partir a la guerra caíste enfermo”, le dijo su madre. Raúl cerró los ojos y murió.

Fotografía de Siro Anton

THE BATTLE
By Harold Kremer

Translated from Spanish by Jennifer Gabrielle Edwards


It happened during the thousand day war. Raul Sanchez, with a bullet in his stomach, walked for three days and three nights. He struggled up and down mountains and through jungles until he arrived in Buga. He entered his house, kissed his mother and his sisters and then he fainted. Three days later, he woke up: he saw his comrades in arms and asked about his mother and his sisters. No one answered him. He asked why he was there, on the battlefield. They told him the truth: that he was dying. They gave him an anesthetic and he fell asleep. When he woke up, he was in his house. He asked about his comrades in arms. “When you were about to leave to go to war, you fell ill,” his mother told him. Raul closed his eyes and died.


sábado, 5 de febrero de 2011

Harold Kremer / Fotografía

La elegancia del sombrero
Alcaparral, 2006
Fotografía de Triunfo Arciniegas

Harold Kremer
BIOGRAFÍA
FOTOGRAFÍA (1925)

La primera imagen es una fotografía. Aliza me tiene entre sus brazos y papá, frente a nosotros, está escondido bajo una tela negra y un trípode: mis ojos lo anhelan; quiero bajar e ir a buscarlo, pero Aliza me retiene fuertemente. Comienzo a llorar hasta que papá reaparece y me toma entre sus brazos. Ahora es Aliza. Papá le da algunas explicaciones mientras limpia mis lágrimas con su pañuelo y me peina suavemente con la mano. Luego señala la cámara y dice: “Nada va a pasar. Busca a Aliza y quédate quieto.” De repente el flash se incendia y comienzo otra vez a llorar. Aliza cree que nos ha quemado. Mis ojos se llenan de luces. Papá, todavía cargándome, se acerca a la cámara y dice: “Hay que tomar otra.” Aliza pega un grito y retrocede hasta la cocina. Miro a papá y ya no es papá: es una luz. Desde ese momento las cosas dejaron de ser cosas y se convirtieron en luces. Mis ojos no volvieron a ver a papá. Y tampoco a Aliza.


Harold Kremer
Rumor de mar
Bogotá, Carlos Valencia Editores, 1989