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viernes, 11 de julio de 2014

James George Frazer / Piedad


James George Frazer
PIEDAD

En ocasiones se apela a la piedad de los dioses para que llueva. Cuando sus mieses están agostándose por la solana, los zulúes buscan un “pájaro celestial”, lo matan y lo arrojan a una charca. Después el cielo se apiada con terneza por la muerte del pájaro y “llora por él, lloviendo y llorando una plegaria funeral.”



martes, 6 de noviembre de 2012

James George Frazer / Poema malayo



James George Frazer
POEMA MALAYO

Un poema malayo relata cómo una vez había en la ciudad de Indrapoore un comerciante rico y próspero, pero que no tenía hijos.
Un día que paseaba con su mujer encontraron a una niñita de tierna edad y bella como un ángel. La adoptaron y la llamaron Bidasari.
El mercader mandó hacer un pez dorado y dentro de este pez transfirió el alma de su hija adoptiva. Después puso el pez dorado en una caja de oro llena de agua, y la ocultó dentro de un estanque, en medio de su jardín.
Con el tiempo la niña llegó a ser una preciosa mujer. En este tiempo, el rey de Indrapoore tenía una reina joven y hermosa que vivía con el temor de que el rey pudiera tomar una segunda mujer. Así, sabiendo los encantos de Bidasari, resolvió la reina quedar tranquila respecto a ella. La llevaron, engatusándola, al palacio y la torturaron cruelmente; pero Bidasari no podía morir a causa de no tener consigo su alma. Por fin, para que no la atormentaran más, dijo a la reina:
”Si deseáis que muera, mandad traed la caja que está en el estanque del jardín de mi padre.’
De modo que trajeron la caja, la abrieron y allí estaba el pez dorado en el agua. La muchacha dijo:” Mi alma está en este pez; por la mañana sacad este pez del agua y al atardecer ponedlo otra vez en ella. No dejéis por cualquier lado al pez, sino atadlo a vuestro cuello. Si lo hacéis así, yo pronto moriré.’
De esta manera la reina agarró al pez de la caja y se lo ató al cuello; aún no había terminado de hacerlo cuando Bidasari cayó desmayada.
Pero al anochecer, cuando el pez fue devuelto al agua, Bidasari volvió otra vez a la vida. Viendo la reina que así. tenía en su poder a la joven, la devolvió a la casa de sus padres adoptivos, que para salvarla de más persecusiones resolvieron sacar de la ciudad a su hija. Por esto, constru­yeron una casa en un sitio desolado y solitario y llevaron allí a Bidasari.
Vivía sola sufriendo las vicisitudes correspondientes a las que soportaba el pez dorado donde ella tenía su alma. Todo el día, mientras el pez estaba fuera del agua, ella permanecía inconsciente; pero al anochecer, cuando ponían el pez en el agua, ella revivía. Un día el rey fue de caza y al llegar donde Bidasari permanecía inconsciente; quedó prendado de su belleza. Trató de volverla en sí, pero fue en vano. Al día siguiente, hacia el anochecer, repitió su visita, pero todavía ella estaba inconsciente; sin embargo, cuando la oscuridad cayó, ella volvió en sí y contó al rey el secreto de su vida. El rey regresó a su palacio, cogió el pez que tenía la reina y lo puso en el agua.
Inmediatamente Bidasari revivió y el rey la tomó por esposa.



lunes, 29 de octubre de 2012

James George Frazer / El sol


James George Frazer
EL SOL

Los ojebways imaginaron que el eclipse significaba que el sol estaba extinguiéndose, y en consecuencia, disparaban al aire flechas incendiarias, esperando que podrían reavivar su luz agonizante.



viernes, 28 de enero de 2011

James George Frazer / La dama que no podía morir


Fotografía de Karina Marandjian
James George Frazer
LA DAMA QUE NO PODÍA MORIR

Otro relato, recogido cerca de Oldenburg, en el Ducado de Holstein, trata de una dama que comía y bebía alegremente y tenía cuanto puede anhelar el corazón, y que deseó vivir para siempre. En los primeros cien años todo fue muy bien, pero después empezó a encogerse y arrugarse, hasta que no pudo andar, ni estar de pie, ni comer ni beber. Pero tampoco podía morir. Al principio la alimentaban como si fuera una niñita, pero llegó a ser tan diminuta que la metieron en una botella de vidrio y la colgaron en la iglesia. Todavía está ahí, en la iglesia de Santa María, Lübeck. Es del tamaño de una rata, y una vez al año se mueve.


James George Frazer
Balder the Beautiful

Fotografía de Anja Millen


James George Frazer
THE LADY WHO COULD NOT DIE

Another story, collected near Oldenburg; in the Duchy of Holstein, is about a lady who ate and drank merrily and she had everything as a heart could desire and wanted to live forever. In the first hundred years everything was fine, but then she began to shrink and shrivel until she could not walk or stand, or eat or drink, but she could not die either. At first, she was fed like a little girl, but she was so tiny that she was put inside a glass bottle and hung in the church. She is still there, in the church of Santa María, Lübeck.  She is the size of a rat, and once a year she moves.