viernes, 12 de enero de 2024

Julio Cortázar / El médico



Julio Cortázar
EL MÉDICO

El médico termina de examinarnos y nos tranquiliza. Su voz grave y cordial precede los medicamentos cuya receta escribe ahora, sentado ante su mesa. De cuando en cuando alza la cabeza y sonríe, alentándonos. No es de cuidado, en una semana estaremos bien. Nos arrellanamos en nuestro sillón, felices, y miramos distraídamente en torno. De pronto, en la penumbra debajo de la mesa vemos las piernas del médico. Se ha subido los pantalones hasta los muslos, y tiene medias de mujer.


Julio Cortázar
Historias de cronopios y famas
Edhasa, Barcelona, 1970, pp. 13-14


sábado, 30 de diciembre de 2023

Stephen King / Una historia de horror

 


Stephen King
UNA HISTORIA DE TERROR

¿Quieres empezar el año con una historia de terror?
Aquí la tienes: Empezamos el Año de los Muertos Vivientes con una fiesta.
¡Comimos caviar!
Luego nos comieron los zombis.

FIN


A HORROR STORY
by Stephen King

Want to start the year with a horror story? 
Here it is: We began the Year of the Walking Dead with a party. 
We ate caviar! 
Then the zombies ate us. 
THE END

2 January 2023



martes, 26 de diciembre de 2023

Jonathan Swift / La república de los perros



Jonathan Swift
LA REPÚBLICA DE LOS PERROS
Podemos observar en la república de los perros que todo el Estado disfruta de la paz más absoluta después de una comida abundante, y que surgen entre ellos contiendas civiles tan pronto como un hueso grande viene a caer en poder de algún perro principal, el cual lo reparte con unos pocos, estableciendo una oligarquía, o lo conserva para sí, estableciendo una tiranía.


 


jueves, 21 de diciembre de 2023

Dan Rhodes / Fuji




Dan Rhodes
Fuji

Iolanthe es como el monte Fuji. De lejos es majestuosa y seductora, pero hay algo en ella que decepciona de cerca. Es lo que les confío a sus pretendientes siempre que aparecen con rosas y guitarras españolas. Cuando ella no me oye, les digo: «Si la conquistáis y me la arrebatáis, lo lamentaréis». Lo toman por una amenaza, pero entonces les susurro: «Sé que es preciosa, pero cuando la conoces bien, te das cuenta de que es no es para tanto». Ellos me preguntan por qué no la dejo si eso es cierto. Entonces empiezo a tartamudear. Y es que, sencillamente, no sé cómo explicarlo.



sábado, 16 de diciembre de 2023

Dan Rhodes / Pelusa

 


Ilustración de Tereza Šmucrová 



Dan Rhodes
PELUSA
Traducción de Daniel Weller


Xanthe me dejó. Descubrí su nueva dirección y le devolví la tetera que se había olvidado. Al día siguiente le llevé un libro que me había prestado. Encontré una caja de horquillas para el pelo y le llevé una cada día. Si no estaba en casa, la dejaba en el buzón con una larga carta en la que le explicaba cómo la había encontrado en el suelo. Cuando me quedé sin horquillas, le llevé, en equilibrio sobre el dedo, una pequeña bola de pelusa. «Recuerdo haberla visto caer de tu vestido una tarde», le dije. «Ese floreado tan bonito».





sábado, 9 de diciembre de 2023

Dan Rhodes / Desinterés




Dan Rhodes
Desinterés
Traducción de Daniel Weller

Para evitar que la intensidad de mi amor asustase a Skylark, decidí fingir desinterés. Me preocupaba que esa estrategia no estuviera funcionando; parecía aburrirle mi compañía y no dejaba de mirar el reloj como si estuviera impaciente por marcharse a otro sitio mucho mejor. No obstante, siempre acordábamos con total indiferencia volver a vernos. Cuando por fin un día, loco de amor, dejé caer que podríamos casarnos, se encogió de hombros y, bostezando, dijo: «Como quieras». Me sentí el hombre más afortunado del planeta. El sacerdote nos preguntó si estábamos dispuestos a amarnos y respetarnos toda la vida. Skylark respondió que por qué no, y yo dije que suponía que sí.


domingo, 3 de diciembre de 2023

Eduardo Berti / Noche de hotel




Eduardo Berti
Noche de hotel

El champán del minibar cuesta carísimo. Por eso mismo él tomó la resolución de hacer una breve escapada al supermercado que queda frente al hotel donde acaba de registrarse. Llueve y, volviendo al hotel, disimula la botella debajo del impermeable. Habitación 201. Sale del ascensor y avanza hacia la izquierda. El orden es decreciente: 206, 205, 204… Al principio no le asombra que entre la 202 y la 200 no haya ninguna puerta ni ningún indicio. Sin embargo, sabe bien que existe la habitación 201. Allí dejó sus pertenencias. Así que vuelve a recorrer el pasillo tres, cuatro veces… Misterio. Es como si la 201 se hubiese evaporado. Desde luego, lo normal sería bajar, presentarse en recepción y armar una especie de escándalo. Sin embargo, se toma todo con extraña filosofía. Por suerte tiene el dinero, el pasaporte y el pasaje de regreso en un bolsillo de su impermeable gris claro. Es algo que ha aprendido con el tiempo: siempre lleva encima estas cosas valiosas. Mientras tanto, en la habitación, dejó prendas de vestir, libros, un perfume y el cepillo de dientes. Cosas que pueden reemplazarse, reflexiona con frialdad, hasta que la botella fría bajo el abrigo (la punta de la botella que, como un dedo insolente, llama a la realidad) le recuerda que su mujer lo espera en la cama y es su noche de bodas. Su mujer, sí. En la inmensa cama king size de una habitación que ya no existe más.






viernes, 1 de septiembre de 2023

Triunfo Arciniegas / Millones de razones



Triunfo Arciniegas
MILLONES DE RAZONES

Habíamos montado la exposición como un favor. Las acuarelas no eran del todo malas, aunque carecían de un mérito especial. Es decir, estábamos ante un artista del montón, uno mediocre que no llegaría a ninguna parte. Un austriaco con un bigote ridículo. A cada rato olvidaba su nombre.
Por eso nos sorprendió tanto el hombre que compró todas las obras. Nos sorprendió la compra, por supuesto, y el hombre. Con una pinta que nunca habíamos visto. Un loco. Cerramos el negocio y nos dio la dirección. Nos hizo firmar un contrato de confidencialidad muy fácil de cumplir: no deberíamos revelar la identidad del comprador. Ni al artista ni a nadie.
        –Clientes anónimos –precisó. 
Cerrada la exposición, fui personalmente a entregar las acuarelas. Me sorprendieron las paredes desnudas. Ni siquiera había muebles. El hombre me ofreció un té y conversamos. Pasamos al whisky hasta que se nos oscureció. La conversación se había desbordado. Ya nos reíamos de cualquier cosa cuando le pregunté el interés por un artista tan mediocre.
–Tengo seis millones de razones –dijo.
–¿Seis millones?
–Más de cincuenta millones.
–Adolf Hitler le hace daño al arte –dije.
La frase no le convenía a mis intereses, pero tuve que decirla.
–El arte podrá soportarlo –replicó el hombre.
–Con el éxito de la exposición, está pintando como loco. Va a experimentar con el óleo y ya nos amenazó con otra exposición. 
–Compro todo.
        –Ese pobre Adolf Hitler será olvidado.
–Lo sé.
Me dijo que lo acompañara al jardín, donde encendió una hoguera. Pensaba en las costumbres tan raras de la gente cuando me preguntó si tenía predilección por alguna de las acuarelas.
–Ninguna.
–Entonces no importa el orden.
Trajo el primer lote de acuarelas y lo arrojó a la hoguera, entre risas. Le colaboré con el segundo y el whisky. Pronto estábamos brincando alrededor de la hoguera. A gatas fuimos por el último lote y otra botella. Y seguimos brincando.

1 de septiembre de 2023

Triunfo Arciniegas / La viuda del doctor Castillo

 



Triunfo Arciniegas
LA VIUDA 
DEL DOCTOR CASTILLO

Tan pronto abandonaron el cementerio, el hombre se atrevió a comentar el breve, ajustado y encendido vestido de la viuda. Se refugiaron en un café porque había comenzado a llover.

-El negro ya no es obligatorio -replicó la esposa.

-Está bien, pero casi estaba con los senos al aire.

-No le quitaste el ojo de encima.

-No digas eso, mujer.

Otra pareja llegó corriendo. Se sacudieron a la entrada, salpicando a los más próximos. El asunto iba para largo.

-Ella tampoco te despintó. Te tiene ganas.

-Exageras, como siempre.

-Si tú lo dices -suspiró la mujer.

Un muchacho apareció con el café y el agua arómatica.

-¿Sabes qué es lo raro? Nadie se le acercaba. Como si fuera invisible.

Ensimismado, el hombre tomó el primer sorbo. Quiso añadir algo, pero no encontró las palabras adecuadas o decidió que no le convenía el rumbo de la conversación.

-Lo raro es que apareciera, querido -remató la mujer-. Olvidas que murió hace casi cinco años, en el terremoto de Sacramento.


30 de agosto de 2023


miércoles, 30 de agosto de 2023

Triunfo Arciniegas / Tratado de la brevedad

 

The Invisible Man
Gary Cadima)


Triunfo Arciniegas
TRATADO DE LA BREVEDAD

Me juró amor eterno hace tres meses y diez días, en la azotea de la casa de los Linero, a mediados de septiembre, antes de las lluvias que tantas desgracias ocasionaron. Ahora hace lo mismo con otro y publica la foto de un viaje reciente para que haya constancia. Más alto, más apuesto, más joven. Se contemplan embobados mientras las palomas revolotean a su alrededor. Diecisiete palomas y fragmentos de otras tres. No envidio al hombre, aunque sé con precisión sus privilegios. Me pregunto si en medio de tanta miel sospecha su destino inexorable. No nos parecemos, pero así de feliz me veía entonces.

 

29 de agosto de 2023

lunes, 28 de agosto de 2023

Fleur Jaeggy / Gato

Nino, 2022
Fotografía de Triunfo Arciniegas

Fleur Jaeggy 
GATO

    Observar a los demás siempre es interesante. En el tren, en los aeropuertos, en las convenciones, mientras se hace cola, mientras dos personas están sentadas a una mesa; en suma, en todas las ocasiones en las que confluyen seres. También a los que no viajan o están muy solos se les ocurrirá salir media hora a la calle. Y observar un gato terriblemente absorto y atento al apuntar a la presa. O al apresarla. Quizá sea una mariposa, una hoja, un trozo de papel, un insecto. Cuando ha alcanzado el objetivo, de repente el gato se distrae. Los etólogos llaman a este movimiento Übersprung. Se produce poco antes del golpe mortal. Vemos al gato moverse y desplazar la presa como si fuera una pluma. Los últimos movimientos. La mariposa baila en su agonía. Vibra imperceptiblemente, lo bastante como para despertar aún el interés del gato. Y él se distrae. Se aleja. Con calma muta el rumbo. Muta el rumbo mental. Es como un momento muerto. La estasis. Parece que nada le interese. Parece haber olvidado las alas temblorosas que sólo unos instantes antes habían reclamado su total dedicación. Lo que antes le había poseído, como si hubiera sido una idea, un pensamiento. Ahora él se distrae. Mira a otro lado. Con la patita se frota el morro. Con la patita se rasca detrás de la oreja, inclinando la cabeza. Tiene muchas cosas que hacer. Ninguna de ellas tiene nada que ver con la de antes. Con la acción. El gato mira a otra parte. Está en otra parte. Es un movimiento estratégico. Forma parte de un mecanismo de precisión. En todo ello hay algo que recuerda las marionetas del cuento de Kleist. En la precisión del asalto, en la ligereza y agilidad. En el desapego, en la distancia. Tal vez también la mariposa y la hoja tengan a su vez el mismo momento de Übersprung. Como el gato. Se distraen de la agonía, se apartan de su muerte. De la idea de la muerte. Eso es lo que hace el gato. Se aparta él también de la agonía. Que ha inferido. No sabemos por qué ocurre, el que el gato mire a otro lado. Él lo sabe. Quizás, tal vez sea delectatio morosa ese Übersprung. El melancólico hecho de desprenderse de un vínculo con la víctima. Es volverse hacia otra parte, pasar a otra cosa, manifestar el gesto del desapego, como un adiós. La divagación del tema, la evasión de una palabra, y a la vez la caza de las palabras, el deshacerse de ellas: son otras tantas maneras mentales del hecho de escribir. Hay quien escribe gracias a la delectatio morosa. Thomas de Quincey, por ejemplo, una vez señaló el «dark frenzy of horror», el oscuro frenesí del horror.


martes, 22 de agosto de 2023

Fleur Jaeggy / Dos mujeres


Fleur Jaeggy
La sala aséptica

Una vez Ingeborg y yo hablamos de la vejez, ella sonreía al oír esa palabra, pero esa palabra no iba acompañada ni del corazón ni de una verdadera sonrisa. Yo imaginaba una longevidad sin muerte, una casa de campo, un muro, le describía la arquitectura exterior y la ataba con una cuerda. Y un jardín entre los muros y todavía le decía nosotras dos. Estaba terriblemente convencida. La soberbia convicción de lo que no se cumple. Imaginábamos las visitas, los huéspedes y hablábamos de los nombres de los huéspedes, bebiendo un gin-tonic. Ella sentada en el sofá Biedermeier, de madera rubia —la tapicería a rayas, la mesa redonda Biedermeier con un jarro de flores parecían escuchar. Sin embargo, no me convencía del todo su participación, estaba amable y algo distraída. «¿No quieres que vayamos a vivir juntas cuando seamos viejas?» Yo insistía. Entonces Ingeborg (creo que para complacerme) asentía. Pero lo hacía como si no previera un futuro. Yo no hablaba de vejez como futuro, más bien como de una premonición, un temor... 

 La vejez, dijo, es horrible. Pero todo es horrible, le decía yo. Con una especie de alegría. Intentaba convencerla de que todo es realmente horrible (en aquel momento nuestras vidas no iban mal en absoluto) y no en broma. Entonces sus ojos irradiaban felicidad, y pasaron los años. Breves. Iba todos los días al Sant’Eugenio, unidad de grandes quemados. Dos veces entré en una sala que debía ser aséptica.


martes, 15 de agosto de 2023

Lydia Davis / Comentario doméstico

 




Lydia Davis
COMENTARIO DOMÉSTICO


    Debajo de toda esta suciedad
    el piso está realmente muy limpio.




lunes, 31 de julio de 2023

Julio Cortázar / Terapias


Julio Cortazar 
Terapias

Un cronopio se recibe de médico y abre un consultorio en la calle Santiago del Estero. En seguida viene un enfermo y le cuenta cómo hay cosas que le duelen y cómo de noche no duerme y de día no come.
-Compre un gran ramo de rosas -dice el cronopio.
El enfermo se retira sorprendido, pero compra el ramo y se cura instantáneamente. Lleno de gratitud acude al cronopio, y además de pagarle le obsequia, fino testimonio, un hermoso ramo de rosas. Apenas se ha ido el cronopio cae enfermo, le duele por todos lados, de noche no duerme y de día no come.



viernes, 28 de julio de 2023

Julio Cortázar / Secuencias

 


Julio Cortázar
Secuencias

Dejó de leer el relato en el punto donde un personaje dejaba de leer el relato en el lugar donde un personaje dejaba de leer y se encaminaba a su casa donde alguien que lo esperaba se había puesto a leer un relato para matar el tiempo y llegaba al lugar donde un personaje dejaba de leer y se encaminaba a la casa donde alguien que lo esperaba se había puesto a leer un relato para matar el tiempo.