lunes, 27 de noviembre de 2017

Jaime Fernández / Una dentellada



Jaime Fernández
Biografía
UNA DENTELLADA

Agazapado entre los arbustos del parque el hombre siente, como una dentellada en su vientre, el abrazo y el beso clandestinos entre su mujer y el joven amante.

Más tarde, los tres cuerpos yacen sobre la piel húmeda del césped -en medio del ulular de sirenas-, y, sin saberlo, posan para la foto del diario amarillo de mañana.



viernes, 24 de noviembre de 2017

Jaime Fernández / Exposición


Autorretrato
Francis Bacon

Jaime Fernández
Biografía
EXPOSICIÓN

Veo al hombre en la sala. Se aproxima, me observa con atención, intenta tocarme; hunde su dedo índice sobre el lienzo y alcanza mi rostro.

De nuevo la sala queda vacía.



martes, 21 de noviembre de 2017

Jaime Fernández / Carrera


El abrazo
Irene Pascual


Jaime Fernández
Biografía
CARRERA

Corro frenético por la calle hasta alcanzar el umbral; entro y tranco la puerta. Le he ganado la carrera a la parca. Abrazo a mi madre, quien me besa feliz y me estrecha entre sus brazos.
-No temas, hijo, ella nunca te va a alcanzar -me dice, con la ternura de siempre. Igual que cuando vivía en este mundo.

Jaime Fernández
El hombre que se mece
Entreletras, Villavicencio, 2017, p. 36


viernes, 17 de noviembre de 2017

Anónimo / El abuelo

Vicent van Gogh
Oleo sobre tela
Museo Metropolitano de Arte, Nueva York

Anónimo

EL ABUELO

Cuando mi abuelo tenía 70 años, el médico le recomendó que caminara 10 km diarios. Ahora tiene 80 años y no sabemos dónde está.

Nota
Recogida en FB por John Jairo Junieles, esta anécdota, que podría considerarse una broma, también funciona como un bellísimo cuento sobre la muerte.







martes, 7 de noviembre de 2017

Vladimir Nabokov / Harén



Vladimir Nabokov
HARÉN


Erwin contemplaba, con toda audacia y libertad, a las muchachas de paso, y, súbitamente, se mordía el labio inferior: esto significaba la captura de una nueva concubina; después de lo cual, la dejaba de lado, por así decirlo, y su rápida mirada, saltando como la aguja de una brújula, ya emprendía la búsqueda de la siguiente. Tales bellezas estaban lejos de él, y, por lo tanto, su huraña timidez no afectaba las dulzuras de la libre elección. En cambio, si acaso se sentaba una muchacha en el asiento diagonalmente opuesto al suyo, y un leve sobresalto le indicaba que era bonita, él retraía su pierna, con una evidente hosquedad que no se avenía con su juventud, y le resultaba imposible inventariarla: los huesos de su frente padecían -exactamente sobre las cejas- un agudo dolor provocado por la timidez, tal como si un casco de hierro ciñera vigorosamente sus sienes, impidiéndole alzar los ojos; con qué alivio, luego, la veía levantarse y dirigirse hacia la salida. Entonces, con fingida distracción, él observaba (él, el desvergonzado Erwin) las espaldas que se alejaban, devoraba ávidamente la nuca adorable y las pantorrillas cubiertas por medias de seda, y así, finalmente, la incorporaba a su harén. La pierna recuperaba su sitio, la acera volvía a circular detrás de la ventanilla, y, una vez más, apoyándose contra el vidrio en que traslucía, aplastada, su nariz delgada y pálida, Erwin se dedicaba a recoger esclavas.

Nabokov / Un cuento de hadas


domingo, 5 de noviembre de 2017

Isaac Bashevis Singer / Un héroe

El hombre sin talento
Ilustración de Yoshiharu Tsuge


Isaac Bashevis Singer

UN HÉROE

Caminé por mucho tiempo hasta llegar a un parque. Me senté en una banca totalmente anonadado por lo que me había sucedido. De hecho, ya no quería regresar a casa. Un hombre que va al baño y se pierde queda convertido en un ridículo. Se me ocurrió que era mejor desaparecer bajo extrañas circunstancias, y ese fue mi deseo: desaparecer como una piedra en un lago. Es mejor ser un héroe en una tragedia que un tonto en una comedia.

Isaac Bashevis Singer / La esposa perdida





jueves, 2 de noviembre de 2017

Isaac Bashevis Singer / Berta y los jorobados



Isaac Bashevis Singer

BERTA Y LOS JOROBADOS

Nunca paseé con Berta en la calle. Le dictaba las clases en casa de una amiga de ella que era jorobada. Precisamente por ser jorobada no me intimidaba. Si todo el pueblo fuera de jorobados, me habría atrevido a pasear con Berta por la plaza. Pero, ¿cómo se consigue todo un pueblo de jorobados?

Isaac Bashevis Singer / La esposa perdida