viernes, 27 de enero de 2012

Ana María Matute / El niño que era amigo del demonio


Ana María Matute
EL NIÑO QUE ERA AMIGO DEL DEMONIO

Todo el mundo, en el colegio, en la casa, en la calle, le decía cosas crueles y feas del demonio, y él le vio en el infierno de su libro de doctrina, lleno de fuego, con cuernos y rabo ardiendo, con cara triste y solitaria, sentado en la caldera.
"Pobre demonio -pensó-, es como los judíos, que todo el mundo les echa de su tierra". Y, desde entonces, todas las noches decía: "Guapo, hermoso, amigo mío" al demonio. La madre, que le oyó, se santiguó y encendió la luz: "Ah, niño tonto, ¿tú no sabes quién es el demonio?". "Sí -dijo él-: sí: el demonio tienta a los malos, a los crueles. Pero yo, como soy amigo suyo, seré bueno siempre, y me dejará ir tranquilo al cielo".

Ana María Matute
Los niños tontos





martes, 24 de enero de 2012

Jaime Echeverri / Civilización


Jaime Echeverri
BIOGRAFÍA
CIVILIZACIÓN


No olvide las llaves al salir ni el chaleco protector ni sentarse de espaldas a la pared en sitios concurridos. Por el aire balas vienen y van y una tiene grabado su nombre. En una sociedad adelantada nada se deja al azar. Todo está calculado. Los accidentes han sido superados.


Jaime Echeverri
Versiones, perversiones y otras inversiones
Mérida, Editora Regional de Extremadura, 2009



lunes, 23 de enero de 2012

Jaime Echeverri / Desaparecido



Jaime Echeverri
BIOGRAFÍA
DESAPARECIDO


Me han encerrado en esta torre ruinosa, diciéndome que la vida afuera resulta imposible, que el aire enrarecido hace transparentes a los cuerpos que toca, que la gente invisible se desvive por hacerse ver, que es tal la confusión de los cuerpos, que se estrujan y atropellan, que aunque no alcanzan a verse persiguen el más leve indicio de presencia para hacerlo desaparecer, que la violencia resulta insoportable. Eso me dice la pantalla vacía que se enciende de voces al amanecer. Creo estar seguro aquí, pero no veo mi cara en el espejo.



Jaime Echeverri
Versiones, perversiones y otras inversiones
Mérida, Editora Regional de Extremadura, 2009


domingo, 22 de enero de 2012

Jaime Echeverri / Como pez en el cielo



Jaime Echeverri
BIOGRAFÍA

COMO PEZ EN EL CIELO

De una cosa está completamente seguro: la sensación de poder que da el arma cuando tiene el dedo en el gatillo. Eso. Y luego el viento, los bofetones del aire rasgado por el compañero que conduce la moto. Pero es desagradable tener que huir después, perderse por unos días y no recibir, a veces, la plata porque para tumbadores no hay como ellos y tener la incertidumbre, el desasosiego que da la falta de billete. Eso es todo. Alguien podría decir de pronto: “¡corten!”, como si la vida no fuera más que un pedazo de una mala película.
            Estira las manos al cielo, intentando atrapar ese escamoso, evasivo pez que se oculta en el cielo. Podría verse la cosa de otro modo, suplica, mientras arquea los brazos en el gesto estúpido que hace su cuerpo sacudido por las balas que penetran profundo, elevándolo para soltarlo luego, flojo al volar, rígido al caer en la acera, mientras los curiosos salen de todas partes.


Jaime Echeverri
Versiones, perversiones y otras inversiones
Mérida, Editora Regional de Extremadura, 2009



sábado, 21 de enero de 2012

Jaime Echeverri / Cromática

Pies de Chica Águila
Carnaval de Barranquilla, 2011
Foto de Triunfo Arciniegas
Jaime Echeverri
BIOGRAFÍA
CROMÁTICA

Despierta con la sensación de que algo la envuelve, la estruja y no la deja respirar. Ya sabe cómo es la cosa. Conoce sus aullidos. Teme sus mordeduras. Bosteza. Se levanta despacio. Mira su cuerpo desnudo en el espejo, pestañeando apenas. Una mirada neutra es devuelta a sus ojos. Se acerca al tocador y toma diez frasquitos de esmalte. Se sienta en el suelo y, recostada contra la cama, los destapa uno a uno y los coloca frente a ella. El esmaltado olor se desparrama por el cuarto. Empieza ahora el conjuro: un color para cada uña de sus pies. Eso, cuando la fiera parece más furiosa. Cuando está calmada solo necesita ocho. Azul para las uñas más pequeñas y el resto para las otras. En uno, dos uñas azules, en el otro, sólo una, enmarcando así la escala cromática. Cuando ha secado el esmalte, se calza un par de sandalias y sale a vagar todo el día por ahí. Dama de pies arcoíris que quieren desligarse del suelo.


Jaime Echeverri
Versiones, perversiones y otras inversiones
Mérida, Editora Regional de Extremadura, 2009



viernes, 20 de enero de 2012

Jaime Echeverri / Humano, demasiado humano


Jaime Echeverri
BIOGRAFÍA
HUMANO, DEMASIADO HUMANO


La muchacha delgada toma el sol en la playa. Antes de venir a pasar sus vacaciones hizo una dieta estricta y logró bajar algunos kilos. A la orilla del mar hay cientos de muchachas como ella, que antes de venir hicieron lo mismo y ahora hacen exactamente lo mismo. Vinieron a que las miraran. Los hombres han hecho otro tanto. Antes de subirse al avión cumplieron una extenuante temporada de ejercicios para que sus cuerpos lucieran mejor. Todos desean ser mirados. Nadie quiere mirar. Y así hacen. Salen de los hoteles y las casas con su morral al hombro y vienen a tenderse en la arena a recibir el sol para levantarse luego a dar un paseo para que todos puedan admirar el prodigio de sus cuerpos. Pero nadie se atreve a mirar a nadie y, finalmente, la playa se cubre de fantasmas.


Jaime Echeverri
Versiones, perversiones y otras inversiones
Mérida, Editora Regional de Extremadura, 2009



jueves, 19 de enero de 2012

Juan Rulfo / El alma perdida


Juan Rulfo
EL ALMA PERDIDA

Un día llegué de noche a un pueblo. En el centro había un árbol. Cuando me encontré en medio de la plaza, me di cuenta de que aquel pueblo, en apariencia fantasma, en realidad estaba habitado. Me rodearon y se fueron acercando hasta que me amarraron a un árbol y se fueron. Pasé toda la noche ahí. Aunque estaba algo perplejo, no estaba asustado pues ni siquiera tenía ánimo para ello. Amaneció y poco a poco aparecieron los mismos que me habían amarrado. Me soltaron y me dijeron: “Te amarramos porque cuando llegaste vimos que se te había perdido el alma, que tu alma te andaba buscando, y te amarramos para que te encontrara”.





martes, 17 de enero de 2012

René Avilés Fabila / Un hada en mis sueños


René Avilés Fabila
UN HADA EN MIS SUEÑOS

En mi sueño, esa hermosa mujer, alta y esbelta, de sedoso cabello negro, misteriosa, acepta mi conversación. Hablamos de pintura. Al poco tiempo hacemos el amor. Luego, en un edificio extraño, bajamos por unas escaleras eléctricas muy largas. Avanza más rápido que yo. En la medida en que se aleja de mí presiento peligro y trato de alcanzarla.
Entre nosotros hay dos jóvenes, uno saca el revólver y le dispara; la mujer cae al suelo e inútilmente trato de auxiliarla. El otro tipo también la balea. La sostengo en mis brazos y veo cómo desaparecen los criminales. Al despertar sé que ella me amaba y la echo de menos, necesito verla. No quiero averiguar por qué la mataron, tampoco siento ningún deseo de venganza. Tan sólo aguardo con ansiedad las noches para dormir y estar en posibilidades de soñar con la enigmática mujer, evitar que la asesinen y de tal forma extender nuestra pasión, que fue violenta y que fue dulce.




lunes, 16 de enero de 2012

Juan Ramón Jiménez / La niña


Juan Ramón Jiménez
LA NIÑA

La niña llegó en el barco de carga. Tenía la naricilla gorda, hinchada, y los ojos de otro color que los suyos. En el pecho le habían puesto una tarjeta que decía: “Sabe hablar algunas palabras en español. Quizá alguien español la quiera”.
La quiso un español y se la llevó a su casa. Tenía mujer y seis hijos, tres nenas y tres niños.
–¿Y qué sabes decir en español, vamos a ver?
La niña miraba al suelo.
 –¿Ser nice? –Y todos se reían–. Me custa el socolate –Y todos se burlaban.
La niña cayó enferma. “No tiene nada”, decía el médico. Pero se estaba muriendo. Una madrugada, cuando todos estaban dormidos y algunos roncando, la niña se sintió morir. Y dijo:
–Me muero. ¿Está bien dicho?
Pero nadie la oyó decir eso. Ni ninguna cosa más. Porque al amanecer la encontraron muda, muerta en español.




sábado, 14 de enero de 2012

Juan Manuel Roca / Estatuas

Juego de niños, detalle, 1954
Carmen Jimènez Serrano

Juan Manuel Roca
ESTATUAS

Los niños juegan en el parque a las estatuas: cambian de ritmos y de formas y esculpen sus gestos en los talleres del aire.


Juan Manuel Roca
“Entre ruinas y estatuas”
Fantasmario
Colección Las Ofrendas, Escuela de Estudios Literarios
Cali, Universidad del Valle, 2011.

jueves, 12 de enero de 2012

Juan Manuel Roca / Aprendiz de bárbaro


Juan Manuel Roca
APRENDIZ DE BÁRBARO

Aprendiz de bárbaro, a veces creo que si apagáramos al hombre su ambición de centauro, si desmontáramos tantos falsos jinetes de las estatuas ecuestres y solo quedaran en los parques caballos de bronce tras las rejas de la lluvia, podríamos cambiar la pompa de los museos por la humildad de los establos. Es cuestión de oficio saber qué parte de una estatua cercenar.

Juan Manuel Roca
“El arte de mutilar estatuas”
Fantasmario
Colección Las Ofrendas, Escuela de Estudios Literarios
Cali, Universidad del Valle, 2011.



miércoles, 11 de enero de 2012

Juan Manuel Roca / El vientre del caballo


Juan Manuel Roca
EL VIENTRE DEL CABALLO

 
Al momento de restaurar un caballo de bronce de la Piazza Bianca y asomarse a su boca abierta, encontraron en el vientre esqueletos de palomas.


 
Juan Manuel Roca
“Poema invadido por romanos”
Fantasmario
Colección Las Ofrendas, Escuela de Estudios Literarios
Cali, Universidad del Valle, 2011.



martes, 10 de enero de 2012

Juan Manuel Roca / Ciego II


Juan Manuel Roca
CIEGO II

El ciego no declara en la aduana los paisajes escondidos en su tacto.


Juan Manuel Roca
“Testamento de nadie”
Testamentos
Colección Las Ofrendas, Escuela de Estudios Literarios
Bogotá, Grupo Editorial Norma, 2008.
 
 
 

lunes, 9 de enero de 2012

Juan Manuel Roca / Ciego I




Juan Manuel Roca
CIEGO I

Mientras vende  lotería, el ciego se acoge al mapa movedizo de las sombras.



Juan Manuel Roca
“Temporada de estatuas”
Fantasmario
Colección Las Ofrendas, Escuela de Estudios Literarios
Cali, Universidad del Valle, 2011.



jueves, 5 de enero de 2012

Triunfo Arciniegas / La niña en el bosque


 Triunfo Arciniegas
Biografía
LA NIÑA EN EL BOSQUE

La niña desapareció en el bosque un viernes por la tarde, y el domingo papá me compró la bicicleta. No la conocía bien, aunque me atraía, aparte de la palidez y la belleza, su aire de desamparo y soledad, como si exhibiera un letrero que especificara su condición de fruto tardío de un matrimonio de viejos. La buscaron durante semanas. Cuando los periódicos dejaron de mencionarla, ya sabía pedalear sin tocar los manubrios. La policía archivó el caso y dos meses más tarde sus afligidos padres cerraron la casa y abandonaron la ciudad. Tal vez creyeron que no la merecían, tan bella era, tan fuera de tiempo. En todo caso, jamás regresaron ni escribieron ni nada, y la niña pronto desapareció hasta de las conversaciones. Ciertas noches de luna llena la oigo llorar entre los árboles. Mi mujer dice que la confundo con los gatos.


Triunfo Arciniegas
News from the Fog
Ediciones Gato Negro




THE LITTLE GIRL IN THE FOREST
By Triunfo Arciniegas
Translated by Verónica Arciniegas
With the collaboration of Anabel Torres

The little girl disappeared into the forest on a Friday afternoon and Sunday dad bought me a bike. I did not know her well but I had felt attracted to her, not only because she was pale and beautiful, but because she had an air of abandonment and solitude, as if she wore a sign identifying her as the late harvest of an old married couple. For weeks they searched for her. When the newspapers ceased to mention her, I had already learned to pedal my bike without touching the handlebars. Two months after the police closed her file the girl´s grieving parents shut the house down and left the city. Perhaps they thought that they had not deserved her, she was that beautiful, that impervious to time. In any case, they didn´t write, come back or anything, and the girl quickly vanished even from conversations. Certain nights of full moon night I hear her sobbing among the trees. My wife says that I mistake her for the cats.

Triunfo Arciniegas
News from the Fog
Ediciones Gato Negro




martes, 3 de enero de 2012

Triunfo Arciniegas / La prueba


Ilustración de Anton Semenov
Triunfo Arciniegas
Biografía
LA PRUEBA

Me miró con lástima cuando le dije que estaba dispuesto a cumplir la prueba de cortar a medianoche una rosa de su jardín. El rumor de la desaparición de sus novios sólo era una calumnia más de las mujeres que envidiaban su hechizadora belleza. Los perros ladraban furiosos, reluciendo sus amenazantes colmillos y tensando sin piedad las cadenas, mientras la mujer me conducía de la mano hasta la puerta. Hizo un gesto y los perros escondieron el rabo entre las piernas y se enroscaron como serpientes. Lejana y sin memoria, cerró la puerta y pasó el cerrojo. No quiso saber de mis ansias y mis pasos por esta tierra de nadie. Me refugié, invisible, en el bar de Osiris y las horas se desgajaron con dolorosa lentitud. Volví a la medianoche, arrojé la cuerda y salvé el muro del jardín. Corté la rosa y entonces los perros me rodearon sin hacerme daño porque ya era uno más, con rabo y colmillos. Mientras me revolcaba de dolor sobre la tierra, entendí que el mensaje de sus ladridos no era de amenaza sino de advertencia, y escuché el llanto de la mujer en el fondo de la casa.


Triunfo Arciniegas
Noticias de la niebla
Ediciones Gato Negro

Ilustración de Valentina Cruz
THE TEST
By Triunfo Arciniegas
Translated by Verónica Arciniegas

She looked at me with pity when I told her that I was willing to take the test of cutting a rose from her garden at midnight. The rumor of her boyfriends´ disappearance was just a slander from women who envied her bewitching beauty. The dogs barked furiously, grinning their threatening fangs and tightening their chains mercilessly while the woman led me by the hand to the door.  She made a gesture and the dogs hid their tails between their legs and coiled up like snakes. Distant and forgetful, she closed the door and fastened the latch. She did not want to know about my desires and my steps through this no-man’s-land. I took refuge, invisible, in the Osiris bar and the hours tore themselves up with painful slowness. I returned at midnight, threw the rope and jumped the garden wall. I cut the rose and then the dogs surrounded me without hurting me because I was one of them, with a tail and fangs. While I was rolling around in pain on the ground, I understood that the message of their barking was not that of threat but of warning, and I listened to the woman crying in the back of the house.

Triunfo Arciniegas
Noticias de la niebla
Ediciones Gato Negro